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Abogados e Internet

Acabo de descubrir que es más fácil encontrar en Internet a una polaca casada que ha cambiado de nombre después de 15 años que a un abogado que ejerce en España.

¿No me creen?. Pues prueben a introducir el nombre de un abogado en Google y verán que en una amplia mayoría de los casos lo que obtendrán no será nada más que su nombre en algún boletín oficial.

Esta semana, por circunstancias personales que no vienen al caso, he tenido que buscar a compañeros de facultad que en la mayoría de los casos no veía desde el ya lejano año de 1991. Y como me parecía lógico transcurrido tantos años, lo primero ha sido echar mano de Google.

Ya había buscado antes a ex compañeros (extranjeros en su mayoría) de un master en el extranjero y no había sido tan difícil contactar con la mayoría de ellos (incluida la polaca que mencionaba antes). Pero con los abogados en España ha sido imposible.

Sabía –como la mayoría de la población– que los abogados y la tecnología (nueva o vieja) no nos llevamos bien, así que no esperaba encontrar a ninguno en las web 2.0. Pero que tampoco estén en las web 1.0 y que los mejor colocados estén casi en una versión beta de Internet, reconozco que me ha sorprendido.

El sabio Perogrullo dice que el mundo está cambiando a una velocidad nunca vista anteriormente. Existe una realidad nueva al margen del mundo de nuestros padres y nuestros clientes que sí que están en ese mundo.

Este mundo cambiante genera nuevas formas de pensar, y de crear. Nuevos modelos de negocio que genera y necesita de nuevos tipos de contratos más flexibles, abiertos y creativos.

Si los abogados no conocemos y nos adaptamos a ese mundo, no lo entenderemos, ni entenderemos a nuestros clientes, ni entenderemos sus necesidades, no podremos entonces cubrir sus demandas. En conclusión: no haremos bien nuestro trabajo.

Ya he criticado en este blog anteriormente la calidad de los servicios jurídicos que se prestan en España, pero tras mi experiencia de esta semana, creo que esa brecha entre esta calidad y lo que se nos demanda se irá ampliando cada vez más si no nos esforzamos y ponemos remedio.

Actitud ante crisis: lo que oí ayer

Ya vengo tratando desde hace tiempo en este blog sobre la crisis y las situaciones que a nivel personal esta está creando. Los despidos se suceden y la inseguridad laboral se hace cada día más patente. Todos los informes económicos afirman (con absoluta unanimidad) que esta situación puede llevar años. Y ante ello vemos las dos posiciones contrapuestas con las que se está afrontando la situación:

  1. Esperar a que pase la tormenta: Corriente mayoritaria encabezada por nuestros sabios gobernantes, los sindicatos y una inmensa mayoría de los poderes económicos que han conseguido, prácticamente, paralizar la economía del país desde hace ya más de un año.
  2. Adaptarse y ‘hacer algo’: Corriente minoritaria liderada mediáticamente por el popular, cercano y televisivo, aunque sabio, profesor Don Leopoldo Abadía. “hacer, ¡lo que sea!”, dice él.

Me he fijado en esto por una situación bastante particular que me encontré hace unos días.

Por un lado, un alto directivo de una importante empresa nacional, con años de experiencia y un  M.B.A. por una prestigiosísima escuela de negocios, había leído uno de estos informes sobre la crisis que afirmaban que podían faltar 10 años para la recuperación económica. Catástrofe que, a pesar de no ser nada nueva para cualquiera que lea a diario la prensa económica, este alto directivo asumió de forma pasiva y resignada. “¡Ante eso, nada se puede hacer!”.

Por contra me contaban que uno de sus subordinados, un empleado sin más preparación económica que mantener a una mujer con un empleo precario y tres niños en edad escolar (que no es poco), viendo peligrar su puesto de trabajo, se planteaba cobrar un despido cuando aún está a tiempo, capitalizar el paro e invertirlo todo en un negocio que se le ha ocurrido.

 Por una parte me llamó la atención en este caso porque la prestigiosísima escuela de negocios, que inculca a las élites económicas del país la capacidad de iniciativa, de innovar y de adelantarse y adaptarse a los cambios por el módico precio de casi 60.000,00€ (sí, ¡sesenta mil Euros!), en este caso, ha fracasado.

Y por otra parte porque reafirma que no es necesario ser un reputado economista para tener iniciativa y una idea de negocio. Microsoft nación en una garaje, Google en un dormitorio de un campus universitario, y hasta un argentino amante del jazz se inventó, literal y sucesivamente, una empresa inmobiliaria, una de biotecnología y varias de telecomunicaciones y servicios de internet.

No sé si este subordinado del que hablaba triunfará en su proyecto, pero lo que es seguro es que, de los dos casos planteados, es el único que puede salir de la crisis y generar riqueza. Todo dependerá de si se deja asesorar, por quien y como, de sus capacidades y hasta de su suerte. Porque la iniciativa, las ideas y la capacidad de adaptación no se pueden comprar, pero un buen asesoramiento sí. Lo que cuenta en un principio es la idea

Como me interesó su caso ha quedado en llamarme para hablar un poco de su proyecto, así que intentaré explicarle de una forma realista lo que se le viene encima y los elementos de principio esenciales para que el proyecto pueda –tal vez– salir bien. Ese plus que no ofrecen las “gestorias” a las que casi todo el mundo acude y que en su mayor parte ofrecen en creación de empresas casi la misma información técnica que Google… aunque esta ya es otra historia.

Pd: Y finalmente, aunque no sea propiamente el tema de este post, quisiera terminarlo señalando que no pretende ser este una crítica  las Escuelas de Negocios, que en la inmensa mayoría de los casos sí que inculcan a sus alumnos esa forma de pensar que permite adelantarse y adaptarse a los cambios e innovar (al menos las buenas), sino a una mentalidad que desgraciadamente se puede encontrar hasta en esos círculos.  

La quiebra de mi carnicero (versión dramatizada)

El plan de Marketing

Mi carnicero, con esto de la crisis lo está pasando fatal. Según dice la pescadera, porque la gente ha pasado del chuletón a la lechuga y cada vez vende menos. Y según dicen las malas lenguas, está al borde de la ruina.

Hoy he ido de compras, y este  mi carnicero ante este panorama, en un cuidadosamente detallado plan de marketing, había emprendido una agresiva campaña de promoción que le tenía la tienda llena de señoras y curiosos peleándose por el turno para conseguir la:

GRAN OFERTA ANTICRISIS

- 1kg de pechugas de pollo,

- ½ de alas de pollo,

- ½ de muslos de pollo

- ½ docena de huevos

- y un pollo entero de 1,5 kg,

¡¡¡Todo por  SÓLO 15,00€!!!

 

Como hay confianza porque está al lado de casa, y como la actitud  de las señoras se volvía cada vez más agresiva de forma que me hacía temer incluso por mi integridad, decidí pagarle a mi carnicero los 15€ quedando en pasar más tarde a recoger la ‘granja avícola’ que tenía de oferta.

Al incumplimiento por los conflictos

Justo antes de cerrar a la hora de comer he pasado a recoger lo pagado.

Ya al entrar he encontrado los restos de la batalla en la que, según me cuenta, las señoras, tras no alcanzar un acuerdo consensuado sobre los turnos y utilizar los huevos como proyectiles, han acabado devorando en crudo e in situ, el pollo, unas morcillas de Burgos que acababa de recibir y hasta a parte de mi carnicero (atentado este contra su persona llevado a cabo por una alguna señora de aspecto distinguido que al grito de “el carnicero me resulta atractivo” −aunque con palabras algo menos elegantes e irrepetibles en este post− le tiraba mordiscos a discreción.  

El resultado del conflicto es que mi carnicero ha perdido la pulcritud y orden de su establecimiento, la honra y mi pollo.

¡Pero yo ya lo había pagado!

Le exijo el pollo, y a pesar de su deseo −que dice verse truncado por factores externos tales como la crisis, las restricciones de crédito, la situación crítica del mercado (obvia en su tienda) y su honra mancillada− no me lo puede dar porque no le queda nada.

Al juzgado y fiasco

Preso de furia e indignación me dirijo directamente al juzgado y le demando para que me devuelva el dinero o me entregue el pollo. Y como el acreedor que creo ser −y ante lo que se rumorea de su ruinosa situación financiera−, insto en otro juzgado el Concurso de Acreedores del carnicero para asegurarme las garantías que otorga la Ley Concursal (antigua suspensión de pagos y quiebra). 

Ala salir ya con cierto desahogo del segundo juzgado de lo Mercantil, me encuentro con  el Juez titular del mismo, y en la misma escalera le relato mi catástrofe. Este juez, ante mi perplejidad, me dice que no puedo hacer lo que pretendo. Que no soy acreedor. Que no tengo derecho a instar el Concurso y que, a pesar lo que afirma algún prestigioso diario nacional hoy, esta resolución no perjudica mis derechos como comprador ni “cierra una vía para que los particulares reclamen deudas y consigan liquidez

¿Raro? Pues esta ha sido la misma reacción de un buen señor en Málaga en la compra de su vivienda sobre plano y la misma respuesta ha obtenido.

El porqué

El art.3 de la Ley Concursal establece: “Para solicitar la declaración de concurso están legitimados el deudor y cualquiera de sus acreedores

Lo que me ha dicho el Juez y lo que ha establecido el Juzgado de lo Mercantil nº 1 de Málaga, con absoluto respeto a la ley (y a la lógica jurídica), es que ni este señor con su piso ni yo con mi pollo somos acreedores porque no hay una deuda determinada. Se puede entregar el pollo/el piso, o el dinero, o la correspondiente indemnización en su caso. Y además el primer juzgado no ha resuelto sobre la demanda de resolución del contrato de compraventa.

El derecho de crédito del que somos titulares no está suficientemente determinado: “origen, naturaleza, importe, fechas de adquisición y vencimiento y situación actual del crédito”, exige le Ley   

Para ser acreedores y poder así instar el Concurso de Acreedores deberíamos haber resuelto previamente el contrato e instado la devolución de las cantidades entregadas a cuenta. Y sin esto, no hay deuda y estamos legitimados para solicitar la quiebra (actualmente Concurso de Acreedores).

 

La crisis y la imaginación en las relaciones laborales

Aunque a la mayoría de los mortales les parezca raro que a alguien le pueda llamar la atención un Artículo de una ley. A algunos abogados nos pasa.

En mi caso concreto, el artículo que me ha llamado más la atención desde mis ya lejanos años de facultad, ha sido ese del Código Civil que dice que las partes en un contrato pueden pactar lo que quieran siempre que no sea contrario “a las leyes, a la moral ni al orden público”.

Este simple artículo abre un mundo de posibilidades a cualquiera con un mínimo de imaginación, creatividad, flexibilidad y capacidad para innovar. No hay contratos ‘estándar’. Casi cualquier proyecto se puede llevar a la práctica.

Pero esto es un tema que ya tocará a su debido momento en este blog. Lo que me sugiere esta idea es, en esta situación de crisis “¿porqué no aplicar esta ‘flexibilidad’ y esta imaginación de las relaciones mercantiles a las relaciones laborales?.

Planteamiento:

1.      Por si alguien no se ha enterado: estamos en crisis

2.      Por si alguien tampoco se ha enterado: la medida estrella para rebajar costes es el despido individual o el expediente de regulación de empleo (ERE).

3.      Y por si alguien no lo sabe: eso es muy malo para el trabajador que se queda en paro; pero también para la empresa que pierde en muchos casos personal cualificado, integrado y productivo que le costará recuperar cuando las circunstancias cambien.

Y es ante esa situación ante la que la creatividad, la iniciativa y el diálogo de las partes pueden hacer algo para evitar lo que se tiene como inevitable.

Sugerencia:

  • Acuerdo para la reducción salarial temporal
  • Reducción de jornada con la consecuente reducción de salario.
  • Excedencia voluntaria durante alguno o algunos meses (coincidiendo con las vacaciones escolares, por ejemplo).  
  • Reducción –con compensación futura o no– de los beneficios hasta ahora existentes en algunos casos (ticket restaurante, seguro médico, bonus, etc).
  • Reducción de costes fijos a través de soluciones como el teletrabajo.
  • Implementación de programas que incentiven entre los trabajadores la reducción de costes y gastos fijos (electricidad, , teléfono, material de oficina, etc).
  • Implementación de programas que vinculen el salario a la productividad.
  • Programas de fomento, en su caso, de la movilidad tanto geográfica como funcional dentro de la empresa.
  • Renegociación, ante la situación de crisis, de contratos fijos como arrendamientos.
  • Replanteamiento de los contratos de suministro y análisis de su costo. Por ejemplo existen empresas que realizan estudios sobre los gatos en telecomunicaciones de las empresas y ofrecen las soluciones más económicas.
  • Cualquier otra de las soluciones a las que casi sólo la imaginación y las circunstancias pueden poner límite.

Porque para el empleado todo es mejor que el INEM

Porque, sin olvidar el coste del despido, para la empresa todo es mejor que la destrucción del tejido productivo… porque la crisis pasará y para eso también hay que estar preparado.

Y porque todos estos sacrificios son en principio temporales hasta que la empresa recupere toda su actividad y favorables para ambas partes.

Eso sí, al plantear cualquiera de estas posibilidades, será necesario cuidar las formas. Será difícil de justificar desde el punto de vista de la necesaria negociación –y, porqué no, ético–  ciertos sacrificios para los trabajadores si los directivos de la empresa no mantienen al mismo tiempo la debida austeridad en el gasto corriente y no renuncian a otros beneficios tan visibles como bonus, comidas, viajes, coches de empresa o  cheques gasolina.

 

Estación de Penitencia e Impuesto de Sociedades

Es la Semana Santa tiempo de sacrificio, penitencia, ayuno y abstinencia.

Y son nuestros sabios gobernantes los que en bien del alma de los contribuyentes, en este tiempo de recogimiento, realizan estos esfuerzos para que los empresarios cumplan con estos deberes que limpian su alma (y otras cosas).

Para ello, nuestro bien amado servicio recaudador ha modificado el impreso del Impuesto de Sociedades y, cambiando sus reglas, proporciona al empresario en esta Semana Santa:

V      Sacrificio: Porque exige muy numerosas nuevas formalidades, tales como el detalle de todas las Operaciones Vinculadas y sus sistemas y criterios de valoración o la aplicación por vez primera de las nuevas reformas contables.

V      Penitencia: Porque el cambio tiene carácter retroactivo y se aplica a un año ya cerrado como es 2008 al referirse la declaración que se presenta en este año 2009 y que se refiere a los ingresos de 2008.

Tocará casi rehacer o repasar la práctica totalidad de la contabilidad de todo el 2008.

V      Abstinencia: Porque nuestros gobernantes, evitando esa fuente de pecado que es la Seguridad Jurídica, hasta la fecha de hoy se han abstenido de mancillar el BOE con estos cambios. Cambios que se esperaban para el próximo año (2010) y para los que las empresas no han podido llevar a cabo sus adaptaciones (vea el borrador del nuevo impreso 200).

V      Ayuno: Porque con la que está cayendo y con lo que se le ‘simplifica’ la vida, el trabajo y la financiación, será raro el empresario que pueda mantener ese pernicioso vicio que es comer todos los días.

V      Recogimiento: Porque con todo ello, entre el trabajo y los costes añadidos, será también raro el empresario que pueda salir de casa.

Y todo ello incidiendo –como siempre debe ser−, sobre los más pobres. Serán las PYMES las que tendrán más problemas al tener que adaptar o revisar TODA la contabilidad del año 2008 al nuevo sistema y no tener en su mayoría medios para tal adaptación.

¡Demos gracias!, porque gracias a la innata sabiduría y la altura moral de nuestros gobernantes, el empresario ganará el cielo de los justos.

El Mercado Único… Español

“¡¡Seamos realistas, pidamos lo imposible!!”.

Tal vez sería este un buen principio para este post si yo no hubiera nacido un mes tarde y no perteneciera a una generación por lo general más pragmática (o escéptica) que la que lo gritaba.

Pero empecemos por un principio que esto se parezca más a lo que es –un blog de contenido jurídico-empresarial– que a un manifiesto revolucionario.

Las soluciones a la crisis –al margen de la discusión sobre si la crisis es coyuntural o estructural, o si hacen falta medidas estructurales o de cambio de sistema productivo– son tan diversas, imaginativas y variopintas como quien las plantea:

-         Los empresarios defienden la rebaja de impuestos, la rebaja de las cotizaciones sociales y la “flexibilización del despido” (ya sea esta flexibilización rebajándolo o creando nuevos modelos de contrato que permitan un despido más barato).

-         Algunos sectores concretos exigen inyecciones directas de capital (financiero, construcción, automoción, etc)

-         Los ‘renovables’ entienden que la salida de la crisis está en llenar la meseta de espejos mirando al sol.

-         Los sufridos autónomos y PYMES exigen acceso al crédito (aunque no desdeñarán cualquier ‘salvavidas’).

-         Los sufridos trabajadores –que se van quedando poco a poco en paro– exigen por su parte los subsidios a los que tienen derecho y otras políticas sociales complementarias.

-         Nuestros gobernantes (estatales), esperando a que despeje, defienden la intervención estatal y el gasto público y reparten el dinero de los impuestos presentes o futuros mediante la estudiada fórmula de tirarlo al aire a ver donde cae (…siempre que caiga siempre junto a un enorme cartel).

-         Nuestros gobernantes (locales) promueven la actividad económica mediante la colocación de semáforos, la construcción de piscinas climatizadas o la reforma de bares en espacios públicos –siempre junto a los mismos enormes carteles– para el mayor bienestar de sus vecinos… o de quien sea (vea aquí lo variopinto de las inversiones).

-         Nuestros gobernantes (autonómicos) confían –además de en las más diversas políticas iluminadas por sus numerosísimos y sabios consejeros– en el empleo público y en la creación de enormes estructuras burocráticas… Y debe funcionar, porque la región que se dice que está sufriendo menos la crisis es Extremadura, que con un 8,35% de la población total y casi un 30% de la población activa en el sector público, se sienten más seguros de que conservarán su empleo y tampoco han dejado de consumir. Aunque habrá que ver si los dos que trabajan siguen estando de acuerdo en un futuro en dar de comer al tercero.

-         Los sindicatos piden… no lo sé. Probablemente, sus subvenciones.

-         Y cada experto de tertulia radiofónica o televisiva tiene sus propias, fundamentadas y eficientes soluciones.

No soy yo, humilde jurista, quien para decidir cual o cuales de estas variadas soluciones es la mejor, pero sí que puedo aportar mi pequeña propuesta –tan utópica como el comienzo de este post– : ¿Qué tal una “reforma estructural” consistente en la creación del Mercado Único Español?.

¿No sería más fácil que cualquier empresa pudiera establecerse y vender sus productos en cualquier lugar del territorio español sin más requisitos que los que se le han exigido en su ciudad de origen?.  ¿No aumentaría ello la productividad y competitividad de la empresa?. ¿No abarataría esto los productos que llegan a los consumidores?. ¿No fomentaría este “Mercado Único” la actividad económica y el empleo?.

Soy consciente de la utopía que supone que –en pro del bienestar general– los Señores Locales renuncien al poder que les permiten autorizar bajo condiciones propias y exclusivas cosas que sus Señores Locales vecinos también han exigido antes bajo las mismas condiciones propias y exclusivas con otros formularios y en distinta forma y apariencia. Porque, ‘¿qué es el bienestar general comparado con el poder que ejerzo en mi Feudo?’

De momento, me temo que los que nos dedicamos a crear estructuras de negocios jurídicamente eficientes, deberemos seguir teniendo en cuenta como factor absolutamente trascendental el poder que ejercen estos Señores Locales en sus distintos Feudos.

Aunque –y concluyo a mi pesar con el mismo tono revolucionario con el que empecé–  ¿no sería bonito acabar con las fronteras?

100 preguntas y un caso práctico para ejercer de abogado (…y la ‘diversidad’)

También como decíamos ayer, por la Muerte y por Hacienda todos inexorablemente pasaremos… Pero también por un abogado.

Ya hace tiempo que se viene hablando de los requisitos que se deben cumplir para acceder a la profesión de Abogado. Exactamente desde la entrada en escena de la Ley de acceso a las profesiones de Abogado y Procurador.

Es cierto que la calidad media de los servicios jurídicos que se prestan en España dejan −en el mejor de los casos− bastante que desear. Pero nuestros sabios y diligentes gobernantes (en su mayoría abogados), nos lo van a solucionar.

Lo último parece ser –una vez instaurado por ley el “crédito” como nueva unidad de tiempo, espacio y mesura– que una vez acabada la carrera, los nuevos abogados hagan un master, un examen de 100 preguntas y resuelvan un caso práctico para poder acceder a la profesión.

Los Ministerios de Justicia y de Ciencia y Tecnología(¿?) establecerán el contenido concreto de este “post-loquesea”, y en este momento discuten si −como dice Justicia− meter todos los temas o −como defiende Ciencia y Tecnología− que cada universidad meta lo que quiera (será por aquello de la diversidad).

El objetivo final es tener nuevos abogados igual de preparados, ofreciendo los mismos servicios, con la misma calidad, pero con un currículo mucho más florido que es lo que realmente importa.

Desde mi humilde punto de vista el problema de la calidad del servicio es lo listos que somos los abogados y lo muchísimo que sabemos (incluidos los del Ministerio de Justicia y los Ciencia-tecnológicos).

Los abogados asesoramos igual una herencia que en un robo con fuerza. Igual mantenemos el tipo en una fusión entre empresas que en un deslinde de tierras. Igual defendemos en temas de impuestos que en reconcentraciones parcelarias. Igual tramitamos un divorcio que recurrimos una multa. Lo mismo sabemos de la organización de nuestro ayuntamiento que de comercio internacional.

¡Claro!, con esta magnífica base, podemos decir siempre con absoluta seguridad:“¡¡eso te lo arreglo yo!!”.

La carrera de Derecho −los profanos no lo saben− pero ¡otorga el Don de la Sabiduría!

El problema es que a algunos este Don se nos resiste y sólo sabemos de algunas cosas, lo que limita sustancialmente los servicios que podemos prestar.

A ver si nuestros sabios gobernantes llegan por fin a consensuar el contenido del ‘master’, y tras hacerlo, logro salir de ese pozo de ignorancia en el que −inexplicablemente y pese a ser abogado con experiencia− me encuentro sumido.

El principio de igualdad del sistema tributario y el ‘Limbo’

Siempre se ha dicho que hay dos cosas que indefectiblemente nos llegarán en esta vida: La Muerte y Hacienda.Y en lo que no se piensa habitualmente es en que vienen juntas.

 A pesar de que el Art. 3 LGT establece que “La ordenación del sistema tributario se basa en (…) los principios de justicia, generalidad, igualdad…”, es sabido que el impuesto de Sucesiones y Donaciones se ha eliminado en unas comunidades y se mantiene en otras. Y en esta situación, yo que resido en Madrid –cuando llegue lo inevitable, y dejando lo mismo– mis herederos pagarán menos que los de mi hermano que reside en Extremadura o Cataluña.

 Esto ha hecho que, en previsión del fatal destino, muchas fortunas personales y empresas familiares hayan cambiado de residencia fiscal.

Lo que ha ocurrido como reacción de nuestros avispados gobernantes, es que las Comunidades Autónomas que mantienen estas cargas pelean por demostrar que el contribuyente reside de forma efectiva en su Comunidad. Y esto, que hasta el momento era una pelea sin más entre comunidades al margen de los –nunca mejor dicho– ‘mortales’, ha pasado a afectar al sufrido contribuyente.

La nueva Ley 4/2008 (Art. 7.14) establece para registrar los bienes será necesario haber pagado “la deuda tributaria a favor de la Administración Tributaria competente para exigirlo”. Lo que traducido a lenguaje llano quiere decir que la Comunidad autónoma que defiende que se le debe pagar a ella (la que mantienen el tributo) puede de hecho paralizar la inscripción registral de los bienes y dejarlos en el “limbo” de forma casi indefinida.

Siendo este un blog de contenido principalmente jurídico-empresarial, no puedo sino recomendar desde aquí –con tiempo y mucha Fe en la Seguridad Jurídica que nos va quedando– la preparación de ese traspaso del negocio familiar o del patrimonio personal que indefectiblemente llegará.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Recapitalización de Bancos ¿De donde sale?

Resulta curioso como se puede predecir el futuro tan sólo mirando la prensa durante varios días:

-         Expansión 19/02/09: Las cajas y el capital público : El presidente de la CECA, Juan Ramón Quintás, reabrió ayer el debate sobre la viabilidad futura de las entidades españolas.

-         Expansión 19/02/09: Las cajas pedirán inyecciones de capital al Gobierno

-         Expansión 24/02/09: (Secretario de estado de Economía); Vegara: el Gobierno está “preparado” para salvar bancos

-         Expansión 25/02/09: El Gobernador del banco de España. Fernández Ordóñez insiste en que no hay que cerrar la puerta a recapitalizaciones

-         Expansión 02/03/09: Vegara insiste en que el Gobierno no puede cerrar la puerta a recapitalizaciones

Pero eso ya lo sabíamos. Que los bancos van a necesitar recapitalización y que esa recapitalización va a empezar por las cajas de Ahorro.

De hecho el Estado ya ha empezado con la primera al aportar liquidez a la CCM antes de su fusión con Unicaja a través del Fondo de Garantía de Depósitos.

 

Pero lo interesante está en saber como se va a financiar esa recapitalización que pueden ser muchísimos millones.

Tal vez en un alarde de poderes paranormales podemos llegar a ver el futuro tan sólo leyendo las hojas, no del té, sino de la prensa económica.

Sólo en el día de hoy (un día), en diario Expansión tiene entre sus titulares:

-         Hacienda limita el incentivo fiscal a la reinversión de beneficios en empresas

-         La gran empresa soportará más cargas con el nuevo IVA

-         Tributos baraja reducir el sueldo de los administradores: Hacienda estudia eludir la aplicación de la sentencia del Tribunal Supremo que obliga a las empresas a incluir la cuantía de estas remuneraciones en los estatutos para que sean fiscalmente deducibles.

-         Dividendos Vs Plusvalías de filiales extranjeras: “La aprobación, el pasado 23 de diciembre, de la Ley 4/2004, ha introducido modificaciones en la normativa tributaria, dando una nueva redacción al precepto de la Ley del Impuesto sobre Sociedades relativo a la exención de los dividendos obtenidos por una sociedad española procedentes de sus filiales en el extranjero”

 

¿Pero no se financiaba eso con Deuda Pública (Déficit)?.

¿Va a resultar que las empresas que no encuentran financiación van a ver incrementada su presión fiscal para apoyar a la Banca?

Tal vez con esta política económica se desarrollarán las empresas y crecerán, y creará nuevos puestos de trabajo que nos harán salir de esta crisis. Porque si esto se hace, por algo será. ¡Que Sabios tiene la Iglesia!

Al igual que aquél decíamos ayer que dijo Unamuno remedando a Fray Luis de Leon, hoy decimos que como decíamos ayer en la sabiduría de nuestros gobernantes debemos confiar, porque al fin y al cabo sólo somos pobres juristas que no sabemos de números.

Crisis Financiera y Derecho de la Competencia

En este Blog ya se ha hecho mención anteriormente a lo cuestionable que pueden parecer las medidas adoptadas para salvar al sistema financiero desde el punto de vista del derecho de la Competencia.

El día 17 de noviembre publicaba el diario Expansión un artículo firmado por el prestigioso abogado D. Iñigo Igartua titulado Crisis Financiera y Derecho de la Competencia.

En este artículo se plantean las dudas que a cualquier persona iniciada en la materia tendrían sobre la legalidad de esas ayudas de estado y sobre la aplicabilidad de las excepciones que –pre-existentes o creadas ex profeso para el caso que se trate– legitiman las intervenciones en sus distintas formas.

En este mismo sentido se pronuncia hoy 19 de noviembre en el mismo diario Expansión D. Luís Berenguer, presidente de la Comisión Nacional de la Competencia, quien es más explícito al cuestionarse los efectos que tales intervenciones tendrán en el mercado y las distorsiones que en él pueden producir.

No hay ninguna duda –y los dos expertos aquí citados así lo afirman– de que la intervención es necesaria y que todas las actuaciones se adaptan perfectamente a la legalidad (preexistente o sobrevenida), pero también que tal intervención tendrá “efectos secundarios” en la competencia. Y que para minimizar esos efectos perjudiciales para todos (consumidores y empresas) sólo nos queda confiar –como dice el Sr. Igartua– en la sabiduría de nuestros gobernantes y la firmeza de nuestros organismos de competencia debemos confiar

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